Zamora, Yolanda (2007). Cada agosto, la Pila Moderna… Guadalajara: Secretaría de Cultura / Con Versaciones A.C. / Seminario de Cultura Mexicana

Cada agosto, la Pila Moderna… es un conjunto de relatos de Yolanda Zamora, cuentos en su mayoría, ubicados en la Colonia Moderna. De tono autobiográfico, las narraciones en primera persona dicen ser contadas por una voz masculina, la de Luis, el hijo menor de una familia tradicional de Guadalajara, aunque el lector quizá contaminado al saber que Yolanda Zamora creció en esa colonia, olvida la voz de Luis y cree que la autora está rememorando su infancia.

La ciudad tapatía de los años Sesenta es el escenario de todas las historias, referidas en un tiempo lineal, con algunas palabras, muy pocas, que han caído en desuso. Los escenarios preferidos son las instalaciones de Televicentro, el circo, algunos templos y las calles alrededor de la Pila Moderna, las tiendas de abarrotes y mercerías. La pila es el centro de los encuentros entre variados personajes, pero sobre todo, de los amigos que cada año vuelven al lugar con la esperanza de volver a reunirse. De alguna manera, todos los cuentos convergen en esa glorieta de altas palmeras, donde se aposenta la nostalgia.

La ciudad y sus tradiciones religiosas; las diversiones familiares, los personajes, y hasta una que otra finca de grato recuerdo aparecen en estas páginas, en una cartilla testimonial, y en el que muchos que crecieron junto con la autora en la perla tapatía podrán reconocerse, ya que se nombran los programas de la pantalla chica, los productos domésticos, los paseos comunes a la generación nacida en la medianía del siglo XX.

Con cada historia se devela a un protagonista de una familia mayor, por lo que la leída del texto entreteje en realidad los aconteceres de las hermanas de la voz, así como sus propias filias. Detrás de los renglones se sigue a cada actor como una película donde cada escena pertenece al hijo, a la hermana mayor, a la intermedia, al benjamín, y toma simpatía por alguno. El álbum de palabras de Yolanda Zamora es divertido, nostálgico, y en momentos moralizante, pero no porque intente dar consejos, sino porque los héroes de papel encarnan virtudes como la prudencia o la amistad.

De entre los relatos, se disfruta en particular el titulado “Cuando la solitaria niña marasmática de ojos enormes se fue detrás de un circo”, en el cual descubrimos la faceta lectora de Yolanda, quien se abraza a la estirpe novelesca de García Márquez, para contarnos una trama cautivadora, de una pequeña que se convierte en estrella de circo por casualidad. Cada agosto, la Pila Moderna…reúne a los personajes que la ciudad de Guadalajara ha ido perdiendo con el transcurrir de los calendarios: los juegos que ya no se practican, los oficios que cada vez más escasean. Los interesados en encontrar la metrópoli de los oficios y hasta la microhistoria de una zona privilegiada por su arbolado y sus jardines, encontrará en esta publicación un libro para disfrutar.

(Silvia Quezada)