Rodríguez, Vicky (2018). Cleotilde la gallina. Guadalajara: Proyección literaria

Cleotilde es una gallina extrovertida. Cacarea todo el tiempo, aún cuando se encuentre sola, es pintoresca y tiene muchísimos amigos: todas las aves del corral reconocen su inteligencia y su buen corazón. Sus dotes de líder se imponen en ese cuerpo robusto lleno de plumas esponjosas de color gris, usa una flor junto a la cresta y el collar de perlas más elegante que pudiéramos imaginar.

Es un cuento humorístico para niños: lo reconocemos porque la situación que nos recrea usa de la exageración. Clotilde es tan parlanchina que ni siquiera cuando busca brotes tiernos o pequeños bichos para sus polluelos deja de farfullar. Nos provoca risa que se haga la disimulada para escuchar lo que los granjeros planean hacer durante el día acercándose a ellos con peligro de ser aplastada por sus botas.

Otro de los elementos del cuento es la parodia, puesto que Cleotilde le pide a Gallo Joven que se acerque a Gallo Viejo para aprender a despertar al gallinero, aunque en realidad desea que el trabajo para entonar el kikiriki lo haga otro, para que el mayor se quede dormido y desatento a los planes de Cleotilde. ¿Pero qué es lo que trama esa gallina?

La historia posee un inicio, un desarrollo y un desenlace, como todo buen cuento.

La trama tiene que ver con la solidaridad, o si se quiere decir con exactitud, con la sororidad. Una gallina que desea ayudar a otras gallinas para que mejoren su vida, su dignidad, para que sean más felices y encuentren en su paso por el mundo un ambiente de gozo y de libertad. Aunque todas sepan que van a terminar en una cazuela, es importante que disfruten el tiempo que les corresponde estar vivas.

Los estímulos en la ficción de Vicky Rodríguez provocan simpatía y liberan la risa, las páginas se salpican de endorfina, esa sustancia tan necesaria para reírnos de los hechos que nos parecen drásticos y que se resuelven con humor. Si el tema central es la sororidad, el tópico secundario se acerca a la actitud positiva y a la inteligencia emocional que posee la gallina en calidad de hembra.

Cleotilde la gallina es un buen cuento para los chicos que no tienen desarrollado el hábito de la lectura, porque su amenidad y frescura provoca que los niños empaticen con los personajes, dado que les resultan familiares. El humor será un poderoso imán para seguir las peripecias de la personaje central y sus cómplices y para sonreír un buen rato, una vez descubierto el final plumífero, pero sobre todo, el papel en que deja ante los demás un ingenuo granjero, quien intuye las artimañas gallináceas.

(Silvia Quezada)