Ruiz Mercado, José (2019). De música con músicos. Guadalajara: Grafisma editores

El poeta y dramaturgo jalisciense José Ruiz Mercado, ganador de múltiples premios y reconocimientos literarios, emprende la noble tarea de demostrar que la vida es música. No solo en el concepto académico que involucra notas, instrumentos y partituras, sino en la musicalidad inherente a cada acción que realizamos, especialmente con el lenguaje. Como el mismo autor lo señala, las palabras tienen una vibración. Cada instrumento como cada palabra tienen una cualidad sonora. De esta manera encontrar la palabra precisa dentro de un diálogo específico es encontrar la musicalidad de la vida. 

El ritmo y la armonía que se desbordan en cada una de las cinco obras que componen el libro De música con músicos nos lleva a un viaje sinestésico que nos invita a escuchar con los ojos, a ser parte de esta sinfonía de vocablos en la cual participan tanto su creador como el lector y el público. Por si esto no fuera suficiente, el autor incluye comentarios sobre la relación intrínseca entre dramaturgia y música, así como una breve historia de cada una de las obras, la mayoría estrenadas y publicadas previamente, con lo cual se desnuda y revela su proceso de concepción teatral, cuestión que se agradece sobremanera en el mundo hermético actual.

Como se menciona desde el inicio del libro, pretende ser un homenaje a Rockdrigo González, músico mexicano de gran trascendencia en los años setenta y ochenta del siglo pasado, cuya obra fue influyente para toda una generación y que incluso hasta nuestros días sigue teniendo repercusión y vigencia. A través de su rock rupestre, abordó temas sobre la migración, la vida en la Ciudad de México y su problemática urbana, la globalización y el sistema laberíntico del capitalismo. Y es precisamente estas temáticas las que unen y dan coherencia a la antología dramatúrgica de Ruiz Mercado, con personajes en la marginalidad, espacios escénicos delimitados por lo urbano, por la calle, el barrio, la música representada en ocasiones por una guitarra, un violín o la misma voz humana, la burocracia, la corrupción, el destino, las decisiones y los sueños rotos. Un remix de las situaciones que acompañan a millones de personas en nuestro país, aunque no queramos escucharlo. 

Es de especial mención la obra Augusto’s Café donde el espacio se vuelve el protagonista, cerrando el triángulo aristotélico entre los diversos entes que lo habitan, ya sean estudiantes de letras, actores, músicos o meseros, donde las sensaciones olfativas, sonoras y visuales impregnan suavemente su cadencia, aunque al final no pase nada. También se resalta la inclusión de fragmentos musicales en partitura de la obra Pasos lentos, siendo el compositor y el actor la misma persona, lo cual abona al diálogo interdisciplinario y realza el concepto de metadrama que se aborda de diferentes maneras a lo largo del libro, disertando dentro de la misma obra de teatro sobre las cuestiones concernientes a la dramaturgia. 

Mientras algunos músicos del periodo barroco utilizaron para su proceso de composición las semejanzas entre figuras retóricas y figuras musicales, José Ruiz Mercado plasma en su libro la contraparte: la posibilidad de un teatro que tenga como eje la musicalidad, la inmediatez compartida de un espacio y un espectador determinado e irrepetible, la bendición y la condena de la naturaleza efímera del teatro y la música. 

(Adán Madrigal)