Torres, Andrés (2015). El escritor fantasma, fuego del infierno. Guadalajara: Ediciones el viaje

Un escritor fantasma es aquel individuo que escribe para otros, por lo regular, políticos, o estudiantes que aspiran al grado universitario y tienen problemas para finalizar su tesis. En el argot literario, los escritores fantasmas son llamados también escritores negros, en una desafortunada comparación con las personas que en el pasado realizaban el trabajo duro por otro, quien no se “ensuciaba” las manos de tinta.

La novela de Andrés Torres presenta a un escritor fantasma que atiende a un empleador particular: el Oscuro, es decir, el diablo. Satanás firma un contrato con el joven escritor prometiéndole que su libro se convertirá en un best seller a cambio de que lo sirva, y le obsequia una pluma con la cual podrá escribir sus deseos. El instrumento no solo tiene tinta, sino que despide fuego.

El libro de Nicolas (sin tilde) Bugarín se convierte en un éxito, pero su nombre no aparece en la portada, es pues, un escritor fantasma. La frustración del personaje va a sentirse a lo largo de la novela, que se desarrolla en una gran ciudad, cuyos barrios y peculiaridades se disfrazan con nombres ficticios, sin que logren escapar a la identificación plena del sitio donde el escritor real, Andrés Torres, vive.

Los personajes de El escritor fantasma son amigos y vecinos de la periferia citadina. El narrador juega con sus nombres y coloca anagramas y otros juegos de palabras, como Cocisfran o Saaic, recurso que en ocasiones enrarece la lectura, por lo difícil de las combinaciones de sílabas y alusiones no del todo claras para un lector común. Los personajes secundarios son muchos, su destino final único: mueren envueltos en fuego.

La trama de la novela comienza buscando a sus lectores: jóvenes deseosos de historias truculentas, de acciones rápidas y violentas; el argumento, sin embargo, da para más, muestra la vida social de las personas comunes, sus anhelos y sus realidades en una sociedad cada vez más lejana de ser la ideal. La novela podría concentrar en menos páginas ese espíritu de crítica que aparece entre los renglones.

El libro se lee con calma para entender a profundidad el porqué el personaje, un joven desposeído, puede salir librado de los asesinatos que realiza para garantizar su propia paz, dejar de ser molestado por ruidos de vecinos escandalosos, la basura vertida en su puerta, o los animales que amenazan el orden de su humilde vivienda. Solo de ese modo se comprende que no haya consecuencias para aquel que sacrificó la vida de tantas personas.

El escritor fantasma es una novela de corte juvenil que sostiene un argumento interesante y coloca reflexiones librescas dignas de reflexionarse en voz alta con los entendidos en el terreno de las letras.

(Silvia Quezada)