Leyva, Virginia (2019). Lingüística para caídos. México: Ediciones El viaje.

La poesía de Virginia Leyva no son los meros versos escritos en papel, son versos que nos desnudan y conducen, con profundidad, a reconocernos en la mirada del otro.  Lingüística para caídos se vuelve una denuncia que evidencia la indiferencia, el egocentrismo y el individualismo como factores que descuidan y violentan nuestros hogares, nuestros cuerpos y el cuidado de lo que somos.

Este poemario es un pasaje por los laberintos sin salida que la historia de la humanidad ha construido a costa de la herida abierta de los caídos, en donde todos y cada uno de nosotros hemos participado en levantar las murallas para permanecer aislados. Así, el verso que Virginia escribe se vuelve un espejo que, entre líneas, nos compromete a repensarnos, nos invita a releernos en nuestro contexto y, por supuesto, a regocijarnos en la esencia de la poesía. 

Cada una de las palabras de esta obra atraviesa lo que somos hasta traspasar la llaga de la ausencia de consciencia, en un mundo infantilizado y ridículamente cubierto de apariencia, donde ya no podemos pertenecer a nosotros mismos sino a la mera representación de lo que significa vivir. 

La portada de este libro lleva el sello y la esencia de la artista Elda Rodríguez quien, a través de distintas técnicas, realizó una combinación de la tinta china, el lápiz, la acuarela con la hoja de oro, dando el resultado del contraste entre la opulencia y la austeridad.

Así mismo, la poesía de V. Leyva se convierte en un diálogo a través de treinta y tres poemas que nos sensibilizan y nos incursiona en los “vuelos bajos” de nuestra sociedad, el cual, siendo el primer poema que abre las páginas del poemario, nos devela la pregunta “¿Te acuerdas del derrumbe, del verbo confuso, la saliva secándose sin resistencia?” Que nos remonta al recuerdo de aquella vez que fuimos felices. Y así, dejando la pregunta en su metáfora, comenzamos a hundirnos en la búsqueda de la esperanza.

Leyva también nos muestra en “Monstruos y cosas de niños” que no hay peor monstruo que la ceguera ante el desvalido, el indefenso y el extraviado, de tal manera que busca desde las entrañas de nuestra miseria humana darle voz a aquellos, que en desventaja, no encuentran la salida del laberinto. Por ello, Lingüística para caídos es la propuesta a encender la voluntad de las revoluciones para encontrar nuevos sentidos en las palabras y descubrir las voces de aquellos que hemos abandonado.

(Arian Martínez Ayón)