Carrillo Collard, Patricia (2018). Nadie que me comprenda. México: Ficticia

La narrativa del siglo XXI se destaca por la gran variedad de tópicos, estructuras, modelos narrativos, así como plataformas que sustentan su lectura. A pesar de los diagnósticos negativos que se tienen respecto a la producción literaria, la literatura conserva una salud vigorosa. Se encuentran cada vez nuevas experiencias que contar, así como diversas maneras de hacerlo. En el horizonte de nuevas experiencias narrativas encontramos la obra de Patricia Carrillo Collard.

Nadie que me comprenda, obra ganadora del Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen”, se compone por diecinueve cuentos, separados a su vez en seis apartados. A través de la lectura es posible encontrar un tono nostálgico en la voz narrativa, ya que, sin especificar demasiado en fechas, las referencias dentro de la narración ayudan a configurar un tiempo particular, el cual atraviesa por completo la obra como una de las directrices del libro. El tiempo mostrado en la obra de Patricia Carrillo es aquel suspendido en el siglo veinte, antes de la gran ebullición tecnológica. Es como si la autora nos mostrará en una esfera de nieve los episodios que conforman la vida de sus personajes, para que el lector asome la mirada. Este tiempo transcurre en el noreste del país, entre Sinaloa y Sonora. Lo cual resulta remarcable pues la voz narrativa se aleja del protagonismo del entonces D.F. para voltear la mirada a otras latitudes.

Al leer Nadie que me comprenda encontramos un registro amplio de técnicas narrativas. Comenzando con “Las chamacas y el chamuco” la cual cuenta la historia de cómo Don Guillermo obtuvo su primer coche y recoge aquellas leyendas sobre el diablo, que todos hemos escuchado desde niños. En “Carta a la sobrina” se destaca el estilo epistolar, lo cual da pie para conocer las aventuras fortuitas del tío de Pecolina desde el puerto de Mazatlán, hasta Nueva York. Además de “El ciclón”, donde la voz narrativa se configura a través de entradas en un diario que muestra las angustias y esperanzas de Lucía y la relación difícil con su esposo.

El entramado que une las historias narradas a lo largo de Nadie… son los personajes, Cata, Lucía, Guillermo, entre otros. En ellos vemos su desarrollo así como la configuración de sus diversos destinos. Guillermo constituye la figura del macho mexicano, mujeriego y celoso, que por otro lado, se muestra generoso y cálido. Ondulado entre estas características se presenta un personaje lejano a los estereotipos, pues reflexiona acerca de su propia persona, pone en tela de juicio su conducta machista y trata de entender los prejuicios que le impiden ser un mejor padre. Dicha actitud queda redimida tras sus acciones en la vejez, se encuentra un anciano generoso y preocupado por su familia. Lo cual resulta en una extrapolación en el desarrollo del personaje de Guillermo.

El punto de vista infantil es otra de las virtudes en Nadie…  que conforma una fuerza especial dentro de los relatos. Pues muy pocos autores abordan la voz narrativa infantil considerando sus preocupaciones, perspectivas y anhelos. En la literatura de manera general se consideran a los niños como entes que participan de manera impulsiva, como si estuvieran vacíos de pensamientos. Para la autora los niños reflexionan en torno a su propia suerte, desde una mirada particular nos demuestra el infinito potencial que tiene una moneda de cinco pesos, en la mano de un niño.

En la actualidad muy pocas obras llegan a conjugar los elementos que en Nadie que me comprenda funcionan de manera tan excepcional. Por un momento podemos dar un paso atrás y colocarnos en aquel tiempo donde la vida era hecha para ser disfrutada y no consumida de manera voraz.

(Bernardo de León)