Palacios Rojas, Berónica (2019). Roja rutina. Guadalajara: Consejo Estatal para  la Cultura y las Artes 

Comencé a leer Roja rutina de Berónica Palacios a principios de febrero. Ya antes había escuchado hablar sobre la escritora, en especial de su trabajo en la revista Papalotzi, reconocida por difundir arte y cultura de México. Sin embargo, conocer su trabajo de manera indirecta no es comparable al deleite que suscita conocer el núcleo esencial de su poesía.

En su poemario, Berónica Palacios sostiene al lector para que contemple y viva con sus propios sentidos la injusticia de la  pobreza, el dolor de una ciudad desgajada, el suplicio de la mujer asediada por un tejido social imperfecto y desentendido. La poesía de Palacios es llanto que ha cubierto con una esperanza alada, efímera.

Al principio, pareciera que las palabras de la poeta son de reconocimiento al dolor ajeno, que nacen primero de experiencia propia; después, si uno mira con cuidado,  nota que las palabras son protesta, son revolución. La poesía es un arma con la que Roja rutina nos invita a combatir la iniquidad de las vidas atropelladas.

Cada uno de los poemas que componen el libro de Palacios es apenas un bosquejo breve: característica que uno como lector agradece profundamente. Este aspecto dota de presteza al libro, pero no disgrega ni debilita el brío que brota de cada poema. La brevedad es una cualidad a favor en la poesía de esta escritora.

Uno de los poemas que destacan de esta obra es uno titulado “Mamá y su miedo”, el cual está dividido en cinco partes que no exceden más de doce versos cada uno. “Mamá y su miedo” es un canto al quebranto de un recuerdo, es aflicción y pesadumbre. No obstante, es también canto de reconocimiento a la mujer que ha sufrido.

Finalizo esta breve reseña al declarar, sin duda alguna, que Roja rutina debe leerse deteniéndose en cada poema, no solo para vislumbrar la imagen que nos regalan, sino  para recrear las emociones que están arraigadas en todos los versos.

(Ángela Patricia García Vélez)